RIMA XVIII
Fatigada del baile,
encendido el color, breve el aliento,
apoyada en mi brazo,
del salón se detuvo en un extremo
Entre la leve gasa
que levantaba el palpitante seno,
una flor se mecía
en compasado y dulce movimiento.
Como cuna de nácar
que empuja al mar y que acaricia el céfiro
tal vez allí dormía
al soplo de sus labios entreabiertos.
¡Oh! ¡Quién así, pensaba,
dejar pudiera deslizarse el tiempo!
¡Oh, si las flores duermen,
qué dulcísimo sueño!
La Iglesia Católica, históricamente, ha prestado un gran servicio a la Raza Humana.
Acabó con la perniciosa cultura clásica; matando a los paganos, niños incluidos, para que no se reprodujeran... Quemó bibliotecas famosas, como la de Alejandría, arrasó ciudades enteras de la Antigüedad, no dejando piedra sobre piedra, utilizó esculturas y edificios romanos y griegos para construir iglesias...
Organizó diversas expediciones a los oscuros países infieles (cruzadas) para acuchillar a cuanto bicho se meneaba, degollar mujeres después de que los cruzados las violaran, saquear...
En España expulsó a grupos de indeseables: judíos, moros y profesionales, provocando la diáspora y mucha mala leche. ¡Mira que no querer irse de su país!
En América, dio a los nativos una religión nueva, permitiendo que si no se convertían pudieran morirse amablemente azotados.
En África, dio vestiduras a los negritos y les inculcó el pudor cristiano posibilitando así que olvidaran sus costumbres y pudiesen tener enfermedades infecciosas antes nunca vistas.
En Asia y Oceanía tuvo un apostolado ejemplar, y convirtió a la verdadera fe (y a la explotación extranjera) a muchos indígenas agradecidos que sobrevivieron.
Un logro indiscutible de la Iglesia Católica es la Santa Inquisición en el medievo y la Inquisición Española después. Sobran comentarios, pues es ampliamente conocida su gran labor benéfica.
En Europa nos proveyó finalmente (y en todo el mundo, claro) de un sano complejo asociado al sexo y la desnudez, que hace posible que Interné sea la Jauja de los negocios sexuales.